Agua nebulizada o gas, ¿qué es mejor para extinguir incendios?

En cualquier empresa que se precie siempre es importante contar con un buen sistema para prevenir los incendios. Ya sea de agua nebulizada o de gas, su instalación es primordial para poder actuar a tiempo ante cualquier incidente y proteger al máximo todos y cada uno de los rincones del interior de un espacio. Ambos sistemas cuentan con ventajas a tener muy en cuenta. ¿Cuáles son?, ¿en qué es mejor el agua nebulizada y en qué casos es mejor usar el gas como medio para extinguir incendios? Las respuestas las encontrarás a continuación:

Ventajas del agua nebulizada

El sistema de agua nebulizada se basa en la propagación de microgotas sobre el fuego a través de boquillas. El funcionamiento es muy similar a un sistema de rociadores y lo convierten en una alternativa muy interesante para refrigerar materiales muy inflamables. Entre algunas de sus características, cabe destacar que es totalmente inocua para las personas, no daña el medio ambiente y resulta realmente útil para proteger zonas en las que las protección con gas resulta ineficaz.

En relación al gas, el agua nebulizada tiene algunas ventajas destacables. Así, por ejemplo, es importante saber que mientras que el agua enfría y sofoca, los gases únicamente sofocan. Además, al ser inofensiva no precisa de evacuación previa y, en caso de necesidad, encontrar recargas resulta fácil y económico.

Ventajas de los sistemas gaseosos

Esta técnica se basa en minimizar la concentración de oxígeno con el fin de facilitar apagar incendios. Ocupa muy poco espacio debido a los pocos elementos que lo componen, por lo que es una buena opción si el espacio es reducido y, al igual que el sistema por agua nebulizada, no perjudica al medio ambiente.

Existen distintos tipos de este sistema que se aplican en función a la naturaleza del fuego y, en la actualidad, son agentes gaseosos limpios (denominados HFCs) que respetan en condiciones normales el medio ambiente y la salud de los seres humanos (aunque debido a que necesita poco oxígeno para ser eficaz es aconsejable que las personas no estén expuestas durante este proceso de extinción de incendios).

Además, los gases utilizados para la extinción de incendios no son conductores de la electricidad y son realmente rápidos a la hora de actuar frente a un fuego. Asimismo el gas, como agente extintor, no daña como el agua los elementos que haya en el interior del área afectada y tiene mayor radio de actuación, llegando a zonas inaccesibles incluso por el agua.